El joven muchacho se enojó con su progenitor, pero no protestó. Subió las escaleras y se encerró en su habitación dando un portazo. Después, se tumbó en la cama y llamó por teléfono a algún amigo. Dos horas más tarde, cuando fueron a buscarlo, había desaparecido misteriosamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario